El fantasma del espionaje ilegal vuelve a sacudir los cimientos más profundos de la Casa de Nariño. En un explosivo giro que evidencia una guerra interna de inteligencia, el director de la UIAF denunció que el Ejército lo está chuzando. Wilmar Mejía, quien hoy lidera la Unidad de Inteligencia y Análisis Financiero, rompió el silencio a través de sus plataformas digitales, desatando un terremoto político al señalar con nombre propio que sus comunicaciones fueron intervenidas por la misma Fuerza Pública.
»Saben la ubicación del batallón y el nombre del oficial»
La acusación no dejó espacio para las sutilezas. El funcionario dirigió su fuerte reclamo de manera frontal al jefe de la cartera de Defensa para exigir explicaciones urgentes sobre el supuesto reglaje que padece desde las guarniciones del Estado.
El señalamiento apunta directamente al Batallón de Inteligencia Militar Estratégica del Ejército, una de las unidades más sofisticadas y reservadas del país. A pesar de la extrema gravedad de la denuncia, el ministro Sánchez ha guardado absoluto silencio.

Un historial marcado por la sombra de las disidencias
Para entender este nuevo capítulo de «fuego amigo», es necesario revisar el turbulento expediente que arrastra el hoy director de la UIAF. Mejía ya había tenido que renunciar a la jefatura de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) tras un escándalo que expuso su presunta cercanía con alias ‘Calarcá’, cabecilla de las disidencias de las FARC.
LEE: El reencuentro de Petro y Angie Rodríguez tras las denuncias de corrupción
Las investigaciones que hoy cursan en la Fiscalía se basan en alarmantes hallazgos en computadores incautados a la guerrilla:
- Comunicaciones interceptadas: Chats, fotografías y cartas que comprometerían a altos funcionarios del Gobierno con grupos al margen de la ley.
- Depuración bajo sospecha: Documentos que sugieren que Mejía adelantó una supuesta purga de oficiales de inteligencia limpios en la Policía y el Ejército.
- Clandestinidad: Testimonios que lo vinculan bajo el alias de ‘El Chulo’, acusándolo de plantear la creación de empresas de seguridad fachada junto a militares activos.
Símbolos militares bajo la lupa
Esta misma semana, la indignación en las reservas del Ejército ya estaba encendida. Varios líderes de la oposición criticaron duramente que una insignia de la Escuela Militar de Cadetes terminara en manos de Mejía, considerando el acto como una afrenta al honor militar dada su vinculación a expedientes criminales.
En consecuencia, la grave acusación del director de la UIAF abre un nuevo cisma institucional. El sistema de inteligencia del país parece estar canibalizándose, mientras los entes judiciales intentan determinar quién espía a quién y, sobre todo, cuáles son los secretos de Estado que tanto intentan ocultar.


