El hogar de Deisy: sobrevivió a la guerra y ahora protege otras infancias

El hogar de Deisy Guanaro representa mucho más que una vivienda propia. Tras sobrevivir al reclutamiento y denunciar los abusos que sufrió durante su niñez, encontró un lugar seguro para sus cinco hijos. Ahora regresó al ICBF con una misión: ayudar a prevenir que otros menores sean arrastrados a la guerra.

La periodista Diana Saray volvió a compartir la historia de Deisy Dorelly Guanaro Chavita. Hace más de un año, ambas hicieron una promesa frente a miles de colombianos: encontrar una casa de la cual nadie pudiera expulsarla. Los aportes ciudadanos y el respaldo de Camacol Bogotá y Cundinamarca permitieron cumplirla. “¡Lo logramos! Por fin Deisy tiene un hogar seguro de donde nadie la va a poder echar”, escribió Diana Saray. El mensaje acompañó un video que reconstruye una campaña marcada por la solidaridad. Sin embargo, detrás de las llaves entregadas existe una historia mucho más profunda.

El hogar de Deisy nació de una promesa

El hogar de Deisy Guanaro durante su proceso de adecuación
Deisy Dorelly Guanaro muestra el interior de la vivienda conseguida mediante una campaña solidaria y el apoyo de Camacol.

Diana Saray conoció el relato de Deisy durante una entrevista sobre reclutamiento infantil y violencia dentro de las antiguas Farc. Después de hacerlo público, según explicó la periodista, la sobreviviente tuvo que abandonar la vivienda que ocupaba. Además, varias personas se negaron a arrendarle otro lugar. A esa situación se sumaron amenazas relacionadas, según Deisy, con sus denuncias contra antiguos integrantes de esa guerrilla. También perdió su trabajo y quedó nuevamente expuesta junto con sus hijos. Por eso, Diana Saray prometió ayudarla a conseguir un espacio estable y seguro.

En marzo de 2025 comenzó la campaña “Un hogar seguro para Deisy” mediante la plataforma Vaki. La iniciativa buscaba reunir $140 millones con aportes desde $3.000. Semana informó entonces que Deisy era madre de cinco hijos y trabajaba como empleada doméstica. La ciudadanía respondió, pero el dinero recaudado todavía resultaba insuficiente. Entonces apareció Camacol Bogotá y Cundinamarca para completar el proyecto. Finalmente, en junio de 2025, Caracol Radio confirmó que la vivienda había quedado a nombre de Deisy.

Una niñez arrancada por la guerra

La historia de Deisy comenzó en Casanare, cuando las Farc se la llevaron por la fuerza. Tenía diez años y estaba próxima a cumplir once, según ha relatado en diferentes entrevistas. Durante su permanencia en la organización sufrió violencia física, psicológica y sexual. Deisy cuenta que el Ejército la rescató durante un combate cuando tenía doce años. Luego ingresó al sistema de protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Allí encontró acompañamiento médico, psicológico y educativo para comenzar a reconstruir su vida.

Primero permaneció en un hogar transitorio. Después pasó a una casa hogar en Floridablanca, Santander, donde estudió hasta noveno grado y adelantó formación técnica. Su proceso de protección duró cerca de cuatro años. Su relato también refleja la tragedia sufrida por miles de niñas reclutadas durante el conflicto. La Corporación Rosa Blanca ha trabajado para recuperar esas memorias y combatir su invisibilización. En 2022 publicó, con apoyo del Centro Nacional de Memoria Histórica, el libro Testimonios de la Rosa Blanca.

Regresó al ICBF para proteger a otros niños

Diecinueve años después de salir del sistema de protección, Deisy volvió a cruzar las puertas del ICBF. Esta vez no llegó como una adolescente afectada por la guerra. Regresó como una sobreviviente dispuesta a convertir su experiencia en una herramienta de prevención. “Ya no soy víctima. Soy una mujer sobreviviente”, afirmó durante el encuentro divulgado por el ICBF. Ahora quiere trabajar con familias, docentes, comunidades e instituciones para identificar las señales de riesgo. También busca impedir que los grupos armados capten menores mediante las redes sociales.

Su propósito adquiere mayor relevancia ante la persistencia del reclutamiento en Colombia. Entre enero y junio de 2026, el programa especializado del ICBF atendió a 483 menores desvinculados de grupos armados. De ellos, 211 ingresaron durante ese mismo periodo. El problema también afecta al Cesar. La Defensoría del Pueblo advirtió que niños y adolescentes del sur del departamento enfrentan riesgos por el avance de organizaciones ilegales. La alerta incluyó los municipios de Río de Oro y González.

Además, la muerte de tres adolescentes durante un bombardeo en Guaviare reabrió el debate sobre la utilización de menores por estructuras armadas. Las autoridades anunciaron nuevas acciones para perseguir a las redes responsables de reclutarlos.

Una casa convertida en símbolo de reparación

El hogar de Deisy no puede devolverle la infancia perdida ni borrar las violencias que padeció. No obstante, le ofrece algo que durante años parecía inalcanzable: la certeza de tener un lugar propio para vivir con sus hijos. La vivienda también demuestra lo que puede ocurrir cuando una historia periodística moviliza a la sociedad. Diana Saray escuchó el testimonio, los ciudadanos aportaron y Camacol ayudó a completar el proyecto. De esa alianza nació una respuesta concreta frente al desamparo.

Ahora Deisy quiere extender esa oportunidad hacia otros niños. Su mensaje consiste en llevar educación, cultura, deporte y alternativas reales a los territorios. La frase con la que resume ese propósito une su pasado con el futuro que desea construir: “Enamoremos a los niños de un balón y no de un fusil”.

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