Espada de Bolívar regresa a la Quinta tras Gobierno Petro

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La espada de Bolívar regresó este viernes 24 de julio a la Casa Museo Quinta de Bolívar, en Bogotá, después de permanecer durante varios años en la Casa de Nariño. El traslado cerró un capítulo cargado de simbolismo para Gustavo Petro, quien convirtió la pieza histórica en uno de los emblemas de su Gobierno.

El traslado estuvo acompañado por un nuevo mensaje político de Petro. A través de su cuenta de X, el mandatario afirmó que la espada salía hacia la Quinta de Bolívar “en ostracismo” y expresó su deseo de que los ciudadanos la protegieran. También aseguró que volverá a brillar cuando, según su interpretación, Colombia alcance una “segunda independencia nacional”.

La orden de Petro durante su posesión

Aunque la espada quedó estrechamente vinculada con la Presidencia de Gustavo Petro, la pieza ya se encontraba en la Casa de Nariño antes de su llegada al poder. El objeto había permanecido bajo custodia del Banco de la República hasta el 24 de julio de 2020, cuando fue prestado, junto con su urna, a la sede presidencial durante el Gobierno de Iván Duque.

En la Quinta de Bolívar se exhibía mientras tanto una réplica. Por lo tanto, Petro no trasladó originalmente la espada desde el museo hasta la Presidencia en 2022, pero sí la convirtió en uno de los principales emblemas políticos de su administración.

Esa relación quedó demostrada desde el 7 de agosto de 2022. Petro había solicitado que la espada estuviera presente en su ceremonia de posesión, pero Duque no autorizó inicialmente su salida de la Casa de Nariño. El Gobierno saliente argumentó razones relacionadas con la seguridad y protección del objeto, pese a que los organizadores aseguraron haber gestionado permisos ante el Ministerio de Cultura, el Museo Nacional y la Quinta de Bolívar.

Después de recibir la banda presidencial, Petro impartió su primera orden como jefe de Estado: pidió a la Casa Militar llevar la espada hasta la Plaza de Bolívar. La ceremonia entró en un receso superior a diez minutos y el mandatario esperó su llegada para iniciar el discurso. La reliquia apareció en una urna de vidrio, custodiada por soldados del Batallón Guardia Presidencial, mientras los asistentes la recibían entre aplausos y arengas.

Petro declaró entonces que la espada debía ser del pueblo y permanecer desenvainada hasta que hubiera justicia en Colombia. Desde ese momento fue exhibida en actos oficiales y apareció nuevamente en escenarios políticos, como la movilización del primero de mayo de 2025, cuando el presidente la sostuvo utilizando guantes de conservación.

El M-19 tomó la espada en 1974

La espada de Bolívar regresó este viernes 24 de julio a la Casa Museo Quinta de Bolívar, en Bogotá. Guardias del Batallón Guardia Presidencial sacaron la pieza de la Casa de Nariño y la llevaron hasta el vehículo encargado del traslado. La ceremonia coincidió con el natalicio de Simón Bolívar y ocurrió a pocos días del final del Gobierno de Gustavo Petro.

El mandatario difundió un video del recorrido y acompañó las imágenes con un mensaje político. Petro afirmó que la espada partía hacia la Quinta en “ostracismo” y pidió al pueblo bogotano que la cuidara. Además, aseguró que el objeto volverá a brillar cuando Colombia alcance lo que él denomina una segunda independencia nacional.

La espada de Bolívar sale de la Casa de Nariño

Guardias presidenciales trasladan de espalda la espada de Bolívar desde la Casa de Nariño
Integrantes del Batallón Guardia Presidencial trasladan la espada de Bolívar desde el interior de la Casa de Nariño hacia el vehículo que la llevó a la Quinta de Bolívar.

La escolta presidencial transportó la urna por los patios de la sede de Gobierno. Cuatro uniformados sostuvieron la estructura de madera mientras otros integrantes del dispositivo acompañaban la marcha. Después, el grupo llevó la pieza hasta un vehículo que completó el trayecto hacia la Quinta.

El traslado cerró una etapa que comenzó antes de la llegada de Petro a la Presidencia. Durante el Gobierno de Iván Duque, la espada pasó del Banco de la República a la Casa de Nariño. Petro la mantuvo allí y le dio un lugar central en varios actos públicos de su administración.

Por eso, el regreso de la pieza no representa un simple cambio de ubicación. El movimiento también marca la despedida de uno de los símbolos políticos más utilizados por el presidente saliente. Petro vinculó la reliquia con sus discursos sobre soberanía, justicia social y poder popular.

La primera orden de Petro como presidente

La relación entre la espada de Bolívar y el Gobierno Petro quedó clara el 7 de agosto de 2022. El entonces presidente electo quería mostrarla durante su posesión en la Plaza de Bolívar. Sin embargo, Iván Duque no autorizó inicialmente su salida de la Casa de Nariño y argumentó razones de seguridad.

Petro recibió la banda presidencial sin la pieza en el escenario. Minutos después, impartió su primera orden como jefe de Estado. Le pidió a la Casa Militar que llevara la espada hasta la ceremonia.

El presidente del Senado, Roy Barreras, anunció entonces un receso de diez minutos. La Casa Militar cumplió la instrucción y trasladó la urna hasta la plaza. Los asistentes recibieron la reliquia entre aplausos, mientras los soldados la acercaban a la tarima.

Ese episodio resumió la importancia que Petro concedía al objeto. También convirtió la espada en una imagen inseparable del inicio de su mandato. Desde ese momento, el Gobierno la presentó en escenarios oficiales y actos con una fuerte carga política.

El M-19 tomó la espada en 1974

La historia contemporánea de la pieza comenzó el 17 de enero de 1974. Ese día, un comando del Movimiento 19 de Abril entró a la Casa Museo Quinta de Bolívar. El grupo, dirigido por Álvaro Fayad, tomó la espada y dejó mensajes con los que anunciaba su aparición pública.

El M-19 convirtió la operación en uno de sus actos fundacionales. La organización guerrillera presentó la espada como un símbolo de lucha y la incorporó a su identidad. Desde entonces, su imagen apareció sobre el mapa de Colombia en emblemas y documentos del movimiento.

Gustavo Petro no participó en aquella acción. Tenía 13 años cuando el grupo sacó la pieza del museo. Años después ingresó al M-19 y asumió parte de su lenguaje bolivariano. Esa historia explica la carga personal y política que la espada adquirió durante su Presidencia.

Un secreto que conocían pocos comandantes

El M-19 mantuvo oculta la espada durante 17 años. La organización aplicó un sistema de compartimentación para protegerla. Solo dos o tres comandantes conocían su ubicación en cada etapa, mientras la mayoría de los militantes ignoraba el lugar exacto.

Esa reserva frustró la búsqueda de las autoridades. Incluso Antonio Navarro Wolff contó que, tras su captura en 1980, los interrogadores le preguntaron por la reliquia. Navarro aseguró que en ese momento no sabía dónde estaba.

La investigación histórica sobre su recorrido mezcla testimonios confirmados con episodios que todavía generan dudas. Por esa razón, conviene distinguir entre los hechos respaldados por antiguos dirigentes y las versiones que nadie ha podido verificar por completo.

Los escondites de la espada de Bolívar

Según una reconstrucción publicada por la revista Semana en 1997, los responsables llevaron primero la espada a varios refugios de Bogotá. Uno de los más conocidos fue la casa del poeta León de Greiff. Allí la limpiaron, la envolvieron en una manta y la dejaron cerca de sus libros.

Después de la muerte del poeta, sus custodios cambiaron varias veces el escondite. Algunos testimonios mencionan un sofá construido para ocultarla y un tubo de PVC. Otros relatos señalan que los guardianes la metieron en un bloque de cemento y lo dejaron en el jardín de una vivienda.

El Ejército allanó esa casa, pero no encontró la pieza. Más tarde, los encargados rompieron el bloque, limpiaron la espada y la guardaron detrás de unos libros. La creciente presión militar obligó al grupo a moverla otra vez.

Los custodios también la sacaron de Bogotá y la enterraron en una finca. Antes del traslado, varios comandantes se fotografiaron con ella. El recorrido cambió muchas veces porque una captura podía poner en riesgo toda la operación.

La espada de Bolívar estuvo bajo custodia cubana

Durante años circularon versiones contradictorias sobre el paso de la espada por Cuba. Antonio Navarro despejó parte de la duda en 2022. Según su relato, Carlos Pizarro le contó en 1989 que el M-19 había entregado la pieza al Gobierno cubano para protegerla.

Navarro sostuvo que Jaime Bateman temía que las autoridades la encontraran durante un allanamiento. Por eso, el movimiento decidió sacarla del país. El exdirigente afirmó que funcionarios cubanos la custodiaron en La Habana, bajo la órbita del Departamento de América.

Sin embargo, todavía existen vacíos sobre el itinerario. Una reconstrucción periodística indicó que la espada salió de Colombia en una valija diplomática durante 1980. También ubicó la pieza en la Embajada de Cuba en Panamá antes de la invasión estadounidense de 1989.

Esos detalles no cuentan con la misma certeza que el testimonio de Navarro. Lo comprobable es que Pizarro le informó sobre la custodia cubana. Además, el M-19 inició gestiones para recuperar la reliquia después del acuerdo de paz.

El regreso a Colombia en 1991

El M-19 firmó la paz con el Estado colombiano en marzo de 1990. Luego abandonó las armas y participó en la vida política legal. La devolución de la espada quedó pendiente como uno de los asuntos simbólicos del proceso.

Navarro explicó que contactó a representantes cubanos en Caracas porque Colombia no mantenía entonces relaciones diplomáticas con la isla. El dirigente viajó a Venezuela y recibió la pieza en enero de 1991.

Según su relato, el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez y el escritor Gabriel García Márquez acompañaron ese encuentro. Navarro regresó después a Colombia con el objeto histórico.

El 31 de enero de 1991, el antiguo movimiento entregó la espada al Estado durante una ceremonia en la Quinta de Bolívar. Después, el Gobierno de César Gaviria la llevó al Banco de la República para garantizar su protección.

La pieza permaneció bajo custodia estatal desde entonces. Décadas más tarde llegó a la Casa de Nariño, donde Duque la exhibió y Petro la convirtió en emblema de su Gobierno.

Un símbolo que sigue dividiendo opiniones

Guardias presidenciales trasladan de frente la espada de Bolívar desde la Casa de Nariño
Integrantes del Batallón Guardia Presidencial transportan la espada de Bolívar durante su salida de la Casa de Nariño rumbo a la Quinta de Bolívar.

El regreso de la espada de Bolívar a la Quinta completa otro capítulo de una historia marcada por la guerra, la paz y la disputa política. La pieza salió del museo en 1974, permaneció oculta durante 17 años y volvió al Estado tras la desmovilización del M-19.

Para Petro, la espada representa la lucha contra la desigualdad y la defensa de la soberanía. Sus críticos, en cambio, cuestionan que un presidente o movimiento político se apropie de un bien que pertenece al patrimonio nacional.

Ahora, la Casa Museo Quinta de Bolívar vuelve a recibirla. Allí podrá ocupar un espacio ligado a la vida del Libertador y a la memoria del país. No obstante, su regreso no cerrará la discusión sobre el significado que Colombia le ha dado durante más de medio siglo.

Fuentes de verificación —no hacen parte del texto para WordPress—: el traslado y el mensaje de Petro fueron divulgados este 24 de julio; la posesión de 2022 tuvo un receso anunciado de diez minutos; el Museo Nacional documenta la acción del M-19 en 1974; y las reconstrucciones históricas y el testimonio de Antonio Navarro sustentan el recorrido clandestino y la custodia cubana.

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