La senadora guajira Martha Peralta confirmó acercamientos con los dos aspirantes. Mientras Alfredo Deluque amplía su ventaja, Álvaro Uribe ofrece garantías a la izquierda y el Pacto Histórico mantiene en suspenso sus votos.
La novela por la Presidencia del Senado sumó un capítulo que parecía improbable hace apenas unos días: el Pacto Histórico, principal fuerza de oposición al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella, puede terminar decidiendo una disputa protagonizada por dos sectores de la derecha.
Alfredo Deluque, candidato respaldado por el presidente electo, amplió su ventaja con la adhesión de Alianza Verde, En Marcha, AICO y otros sectores alternativos. Honorio Henríquez, postulado por el Centro Democrático, permanece en la competencia y busca los votos que le faltan por fuera de la coalición gubernamental. En medio de ambos apareció la senadora guajira Martha Peralta, aliada del petrismo y figura determinante en las conversaciones con la oposición.
“Si el Centro Democrático quiere los votos, tiene que conversar; y si Deluque quiere los votos, también tiene que conversar”, afirmó Peralta después de confirmar que sostuvo encuentros con los dos aspirantes.
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Martha Peralta entra en la disputa por la Presidencia del Senado
La presencia de Martha Peralta en estas negociaciones tiene una carga política que trasciende la elección de la mesa directiva. La congresista de MAIS no solo representa un sector indígena cercano al Pacto Histórico. También es una rival territorial de Alfredo Deluque en La Guajira.
En las elecciones legislativas de 2026, Peralta consolidó una alianza con el representante Juan Loreto Gómez, conocido como Juanlo Gómez, perteneciente a una estructura política que ha competido con Deluque por el control electoral del departamento. La alianza permitió que ambos llegaran fortalecidos al nuevo Congreso y confirmó la recomposición del mapa político guajiro.
Ahora, esa rivalidad regional se trasladó al escenario nacional. Peralta tiene frente a ella dos posibilidades incómodas: respaldar a Deluque, su competidor político en La Guajira, o votar por Honorio Henríquez, candidato del Centro Democrático, partido que durante años ha sido uno de los principales adversarios del petrismo.
Sin embargo, la senadora ha evitado cerrar prematuramente cualquiera de las puertas. Su mensaje señala que los votos no se entregarán por afinidad automática y que ambos aspirantes deberán ofrecer garantías políticas a las minorías y a la oposición.
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Deluque suma partidos, pero todavía no llega a la mayoría
Alfredo Deluque parte con ventaja. Además del Partido de la U, ha recibido el respaldo público del Partido Conservador, Cambio Radical, Salvación Nacional y una coalición integrada por Alianza Verde, En Marcha y AICO. Las cuentas difundidas este sábado le atribuyen alrededor de 40 votos anunciados.
La cifra resulta significativa, pero todavía está por debajo de los 52 votos necesarios para asegurar la Presidencia del Senado. Por eso, Deluque ha conversado con liberales, sectores indígenas, partidos de centro y congresistas del Pacto Histórico.
El senador guajiro confirmó que se reunió con Martha Peralta y con otros representantes de la oposición. Explicó que esos sectores quieren conocer las garantías que recibirían durante su eventual presidencia y sostuvo que su obligación es hablar con todas las bancadas.
“He hablado con todos los partidos políticos presentes en el Congreso de la República, como es mi deber”, señaló Deluque. También respondió al desafío del uribismo: “Si el Centro Democrático quiere irse a voto limpio, pues me he elegido cinco veces a voto limpio y no le tengo miedo a eso tampoco”.
Uribe ofrece garantías al petrismo
El Centro Democrático, entretanto, no ha retirado la candidatura de Honorio Henríquez. La colectividad sostiene que tiene derecho a presidir el Senado por ser la bancada más numerosa dentro de la coalición que acompañará al gobierno de Abelardo de la Espriella.
Álvaro Uribe ha defendido que el partido se declaró de gobierno sin exigir ministerios ni cuotas burocráticas. Además, afirma que la agenda legislativa preparada por el Centro Democrático coincide con las tesis que llevaron a De la Espriella a la Presidencia.
Pero la necesidad de buscar apoyos produjo un giro llamativo. El expresidente pasó de cuestionar las reuniones de Deluque con el Pacto Histórico a ofrecer garantías a esa misma bancada en caso de que Honorio Henríquez resulte elegido. “Honorio Henríquez le dará todas las garantías al presidente Petro, al Pacto Histórico, a los verdes, a todos”, aseguró Uribe.
La promesa revela el tamaño de la paradoja: el uribismo necesita conversar con la izquierda para derrotar al candidato respaldado por un presidente electo de derecha.
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Lara acusa a Petro y Petro lo desmiente
La tensión aumentó cuando Rodrigo Lara, ministro del Interior designado, aseguró que Gustavo Petro había impartido la orden de votar por Honorio Henríquez para afectar el comienzo del gobierno entrante. Según Lara, Petro buscaba que el Pacto Histórico respaldara al candidato del Centro Democrático para bloquear a Alfredo Deluque y debilitar políticamente a Abelardo de la Espriella antes de su posesión.
Petro respondió durante la mañana de este sábado 18 de julio. Negó la versión, acusó a Lara de mentir y le exigió que no hablara en su nombre. Por esa razón, no puede presentarse como un hecho que el mandatario saliente haya ordenado votar por Honorio. El presidente también exigió que los congresistas del Pacto Histórico revelen públicamente sus votos antes de depositarlos. Incluso planteó que la colectividad expulse a quienes, en su criterio, traicionen a sus electores mediante acuerdos con sectores que calificó de fascistas.
La declaración aumenta la presión sobre la bancada. Cada senador tendrá que explicar su decisión, especialmente si termina apoyando a uno de los dos aspirantes vinculados con la derecha.
El Pacto Histórico todavía no toma una decisión
Hasta ahora, el Pacto Histórico no ha anunciado un respaldo unificado. Sus compromisarios mantienen reuniones con diferentes sectores y analizan qué candidatura ofrece mayores garantías para ejercer la oposición durante los próximos cuatro años.
Sus 25 senadores pueden resultar decisivos. Honorio Henríquez tendría inicialmente los 17 votos del Centro Democrático y el apoyo de Jota Pe Hernández, mientras Deluque se acerca a los 40 respaldos. Ninguno puede considerar ganada la elección antes de que se conozca la posición del petrismo, los liberales, el MIRA y las pequeñas bancadas.
Este escenario explica por qué Martha Peralta pudo sentarse con los dos candidatos y exigirles que conversaran. Su voto individual no define por sí solo la Presidencia del Senado, pero su condición de senadora guajira, dirigente indígena y aliada del Pacto la convierte en una interlocutora simbólicamente poderosa.
Una pelea nacional con sabor guajiro
La elección del lunes 20 de julio terminará resolviendo mucho más que el nombre del próximo presidente del Congreso. También medirá la capacidad de Abelardo de la Espriella para organizar una coalición, el poder real del Centro Democrático dentro del nuevo gobierno y la estrategia que adoptará el petrismo desde la oposición.
Para La Guajira, el pulso tiene un ingrediente adicional. Alfredo Deluque busca convertirse en presidente del Senado, mientras Martha Peralta participa en las conversaciones que pueden facilitar o impedir su llegada.
Dos dirigentes enfrentados en el territorio guajiro quedaron ubicados en el centro de una negociación nacional. Deluque necesita sumar apoyos más allá de la derecha. Peralta debe decidir si pesa más su oposición al gobierno entrante, su rivalidad regional o las garantías que le ofrezca cada candidato.
Así, la derecha llegó dividida a la elección, Uribe terminó tendiendo puentes hacia el petrismo y la izquierda quedó con la posibilidad de escoger cuál de sus adversarios dirigirá el Senado. El desenlace todavía no está escrito. Pero el nuevo capítulo dejó una certeza: en esta pelea, nadie podrá ganar sin conversar con quienes hasta ayer consideraba sus enemigos.


