La derrota de Alfredo Deluque en la elección de la Presidencia del Senado terminó convirtiéndose en el primer revés político del ministro del Interior designado. Durante varios días, Rodrigo Lara lideró públicamente la estrategia del gobierno electo para quedarse con la Mesa Directiva del Congreso.
Cuando aún faltan más de dos semanas para la posesión presidencial de Abelardo De la Espriella, el nuevo gobierno ya registró su primer revés político. No ocurrió durante una votación de una reforma, ni en una discusión presupuestal. Se produjo incluso antes de asumir el poder: en la elección de la Presidencia del Senado.
La derrota de Alfredo Deluque frente al senador del Centro Democrático, Honorio Henríquez, terminó teniendo un protagonista inesperado: Rodrigo Lara, ministro del Interior designado. Durante los últimos días se convirtió en el principal defensor público de la candidatura del congresista guajiro.
Mientras el presidente electo mantuvo un perfil relativamente discreto frente a esa disputa, Lara asumió el protagonismo. Concedió entrevistas, sostuvo reuniones políticas y defendió la conveniencia de que Deluque presidiera el Senado durante el primer año del nuevo Congreso.
El hombre que dio la batalla
Desde que comenzaron las diferencias entre el Centro Democrático y el gobierno electo sobre quién debía ocupar la Presidencia del Senado, Rodrigo Lara asumió el liderazgo político de esa discusión.
Su argumento era que Alfredo Deluque ofrecía mayores garantías para construir una relación institucional entre el Congreso y el Ejecutivo. Además, cuestionó que el Centro Democrático insistiera en mantener la candidatura de Honorio Henríquez hasta la votación final. Según Lara, esa decisión terminaría favoreciendo al Pacto Histórico.
Paradójicamente, eso fue exactamente lo que ocurrió. En una de las votaciones más sorpresivas de los últimos años, el petrismo decidió respaldar a Honorio Henríquez. Así, el senador samario derrotó a Deluque por 56 votos contra 45. La alianza reunió a sectores ideológicamente enfrentados, unidos por el propósito de impedir que prosperara la apuesta del gobierno electo.
El giro de las últimas horas
Lo llamativo es que apenas conocida la elección, el tono cambió completamente. Rodrigo Lara publicó un mensaje reconociendo la elección de Honorio Henríquez y deseándole éxitos al frente del Senado, al tiempo que reiteró la disposición del gobierno entrante de mantener una relación institucional, transparente y respetuosa con el Congreso.
Poco después confirmó que ya había sostenido una conversación telefónica con el nuevo presidente de la corporación para comenzar a construir canales de diálogo entre el Ejecutivo y el Legislativo.
La respuesta no tardó. Desde su cuenta oficial, Honorio Henríquez confirmó la llamada y aseguró que el Senado mantendrá una relación basada en el respeto institucional y la independencia de los poderes públicos.
La imagen política cambió en cuestión de horas: quien había encabezado la ofensiva para impedir la llegada de Henríquez terminó siendo el primer representante del nuevo gobierno en tenderle la mano.
Un pulso que Noticias del Cesar siguió desde el comienzo
Durante los últimos días, Noticias del Cesar documentó paso a paso cómo fue creciendo la tensión alrededor de la Presidencia del Senado. El portal informó sobre la disputa entre Alfredo Deluque y Honorio Henríquez; explicó cómo el Pacto Histórico terminó convirtiéndose en el actor que definiría la elección; registró la decisión del Centro Democrático de llevar la candidatura «a voto limpio»; informó sobre las diferencias entre Álvaro Uribe y el gobierno electo, y narró el inesperado desenlace con el respaldo de la izquierda al candidato uribista.
La elección confirmó que la estrategia diseñada para llevar a Deluque a la Presidencia del Senado no prosperó y dejó en evidencia que el nuevo Gobierno deberá construir mayorías mediante la negociación política y no dando por descontados los apoyos parlamentarios.
¿La primera derrota del Gobierno?
Varios analistas ya califican lo ocurrido como el primer revés político del gobierno de Abelardo De la Espriella, incluso antes de su posesión. Sin embargo, más que una derrota definitiva, el episodio dejó un mensaje claro: el nuevo Congreso pretende marcar autonomía frente al Ejecutivo desde su primera gran decisión.
Ahora el reto será precisamente de Rodrigo Lara.
Como futuro ministro del Interior tendrá la responsabilidad de construir las mayorías legislativas necesarias para sacar adelante la agenda del Gobierno, empezando por el presupuesto, las reformas y los proyectos prioritarios que llegarán al Capitolio después del 7 de agosto.
Y el primer interlocutor con quien deberá entenderse será, justamente, Honorio Henríquez, el mismo senador cuya elección intentó evitar durante los días previos a la instalación del Congreso.


